Luz de otros días: Clarke  y compañía:
Una Combinación Perfecta.

>> El reflejo del pasado
Desde hace mucho tiempo, la historia demuestra que un desarrollo tecnológico alto lleva asociado una disminución del concepto de intimidad. Hoy por hoy disponemos de mecanismos que impiden a una persona desaparecer o construirse una nueva vida, una nueva identidad, como hasta hace poco era posible.

Arthur C Clarke lleva este desarrollo hasta el final y lo dota de un desarrollo coherente. Las investigaciones que se desarrollan y que siguen al primer descubrimiento planteado en el libro son sencillamente brillantes. Las ideas que surjen de cada nueva aplicación del descubrimiento dan una vuelta más al tornillo pero sin forzar la máquina. Puede servir de guía para muchos de cómo se debe plantear una historia de ciencia ficción. 

La historia da importancia al plano tecnológico -por supuesto- pero sin olvidar su repercusión social. No se aleja de la realidad con imposibles, pero alcanza una gran diversidad a cada paso que da. Mezcla de manera soberbia la historia humana con la historia social y la historia tecnológica. Las tres se entrecruzan y se afectan la una a la otra de forma extraordinaria. 

La novela está brillantemente presentada y desarrolada. Hace muchas referencias a momentos y datos actuales dando una sensación de realismo y veracidad muy significantes. Como conclusión se puede tomar la cita de Virginia Woolf al comienzo del libro: ¿Para qué recordar de forma imperfecta, si se puede recurrir para ello a una máquina que lo haga mucho mejor?.

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